Cuando el viento del cambio sopla
y se entretiene en tu pelo
corto y negro
y te saca una sonrisa infinita
de esas tuyas que dan la vida cuando están
y la quitan cuando se esconden,
miro a Blanca
y en nuestras miradas cómplices,
en nuestro diálogo silencioso,
se asoma un "¡lo sabía!".
Es entonces cuando las dos sonreímos
arropadas de felicidad que viaja por Francia
y Bélgica y llega por fin a tus brazos,
y así nos abrazamos las tres,
como cuando sentimos que no importa la distancia
que separe nuestros cuerpos,
porque el alma compartida vive en otra dimensión,
sin lejanía ni tiempo.
Siente en tí mi ilusión y la alegría
en que, irremediable, me sumerjo porque
el tercer lado de mi angulada vida
ha encontrado con quien compartir
una casa en el Este de Europa,
porque España es demasiado occidental
para el té que ella se toma cada día.
Toma té, y bébe te lo,
ahora más cálido que nunca.
| ♥ |
No hay comentarios:
Publicar un comentario